manipular. (Del lat. manipŭlus, manojo, unidad militar, y en b. lat. el ornamento sagrado). 3. tr. Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. (Diccionario de la Lengua Española RAE)

El o la manipuladora puede presentarse como una persona sonriente, cercana, amable. Sus presas preferidas son las personas sensibles, ingenuas o con carencias afectivas. Las personas que por alguna razón se encuentran en una situación vulnerable y cometen el gravísimo error de pedir ayuda o de hacer alguna confidencia a una persona manipuladora, la personalidad predadora de esta ya no soltará su presa hasta destruirla, habiendo antes sacado el máximo provecho.

Es tremendamente eficaz para conseguir sus fines, y también para detectar las debilidades de otros. Es un persona insegura llena de complejos, pero con la tremenda habilidad de detectar las debilidades afectivas de los que están en su entorno y de proyectar sus defectos en los otros. Dicen los psicólogos que esta personalidad con rasgos paranoides, a veces sicóticos, se suele formar en la infancia, y suele responder a carencias afectivas que marcarán toda su vida.

Esa inseguridad de la persona manipuladora, hace que en el trabajo sea tremendamente celosa ante los éxitos profesionales de los demás. Si por desgracia, tuviese poder, es despiadada y no parará hasta destruir el objeto de sus celos. Pero jamás actuará directamente, utilizará terceros (“los manipulados” activos) para ejecutar sus deseos, que creerán propios, y no pararan hasta conseguir abatir ese objeto de sus celos. Es magistral en el juego de la distancia corta. En las reuniones se manifestará humilde y colaboradora y jamás impondrá sus opiniones. Pero antes, se habrá encargado de que alguien sea trasmisor de esos deseos, haciéndole creer que es lo más beneficioso para todos. Como carece del sentimiento de culpa, cuando comete un error hará todo lo posible por ocultarlo, y si por alguna razón no puede, trasladará la responsabilidad a otros.

Carece de empatía que sustituye por el control, es adicta al control, siempre tendrá en su entorno “emisarios” (en ocasiones, personas inseguras o inadaptadas) que se encargarán de defenderla o ensalzarla (ante ellos se suele presentar como víctima), se convertirán en los “cruzados” contra aquellos que su “paranoia” considera una amenaza.

Directamente no comunica claramente sus demandas, necesidades, sentimientos y opiniones. A preguntas directas contesta con evasivas o de forma confusa. No cesa de poner en duda la competencia y cualidades de los demás y critica, desvaloriza y juzga sin parecer que lo hace. Al mismo tiempo que difama (muy sutilmente) a unos, utiliza el halago, los regalos y “atenciones” personalizadas para “atrapar sus presas” y así compensar su falta de empatía. En su entorno suele haber un clima de malestar o sensación de “trampa”.

¡VIGILA! SI NO ENTIENDES POR QUÉ, DE REPENTE, UN COMPAÑERO (“jefe” o "jefecillo") DE TRABAJO EMPIEZA A DEDICARTE UNA ATENCIÓN ESPECIAL, SE ACUERDA Y CONOCE TU CUMPLEAÑOS, TE HACE “REGALOS” Y “FAVORES” Y ES “MEGASIMPÁTICO" CONTIGO ¡SAL CORRIENDO!